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Ecologistas
en Acción - Alcalá de Henares |
Alcalá
de Henares y su Tierra |
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Parque
de los Cerros |
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Cómo acceder al Parque de los Cerros
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El
Parque de los Cerros está al sur del núcleo urbano, al
otro lado del río Henares. Se accede a él por la carretera
M-300 (carretera de Pastrana). Si llegas desde el norte, desde la parte de Alcalá, has de cruzar el río Henares por el puente Zulema. Una vez lo atravieses, y siguiendo de frente, vas a pasar junto al Cementerio Jardín, que dejarás a tu derecha. A tu izquierda verás unas naves, a continuación de las cuales está la entrada al parque: una pista de grava con escasa señalización. Pero como en sentido ascendente el giro a la izquierda está prohibido (es muy peligroso), deberás seguir hasta la siguiente rotonda (a escasos metros) y, haciendo un giro completo de sentido, bajar de nuevo y tomar esa primera entrada. Llegarás junto a una caseta (la antigua balanza del clausurado vertedero). Esa es la zona de aparcamiento. El resto del Parque está vetado a los vehículos particulares. Es el momento de calzarse y disfrutar. Si llegas desde el sur, bajando por la carretera, desde lo alto del Cerro Gurugú, una vez que llegues a donde el terreno empieza a llanear, accederás a la rotonda (la que se usa de entrada de vehículos al Cementerio Jardín). Sigues de frente hacia abajo, en dirección al río, pero con atención: a los pocos metros sale la pista de grava, a mano derecha, por la que se entra al aparcamiento del Parque de los Cerros. Hay que dejar en ese sitio el vehículo y seguir a pie. Si vienes en astronave, aeronave, o cualquier otro vehículo espacial, será mejor que desconectes primero el piloto automático y te pongas las gafas de ver. Había una radio baliza que sobró de los efectos especiales de Star Wars, pero no funciona (va a pedales y casi nunca se acuerdan de darle cuerda). Así que, cuando veas un río sinuoso, unos cerros y una urbe que crece a chorro y tengas una corazonada que te diga "aquí, es aquí", bájate de la nave y ciérrala con llave. Con un poco de suerte habrás llegado al Parque de los Cerros. A fin de cuentas, después de surcar el proceloso espacio, seguro que tienes más suerte que un trébol de cuatro hojas con cenefas. |
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