Grupo de restauración de hábitats forestales

Artículo tomado de la página web de Arba
 


INFORME DE LA SIEMBRA DE BELLOTAS DE ENCINA EN EL BARRANCO DEL AGUA (TÉRMINO DE ALBALATE DE LAS NOGUERAS) REALIZADA EL 10 DE FEBRERO DE 2007


[...]

MATERIAL QUE SE PLANTÓ Y SEMBRÓ

Los arberos y arberas de Madrid trajeron 12 plantones de majuelo, 27 de rosal silvestre y 41 de zarzamora que se obtuvieron por germinación en el vivero de ARBA de semillas recolectadas en la zona de los Pantanos (Alcarria).

Se sacaron los 5 kilos de bellota seleccionada de encina de la arena en la que se pusieron a estratificar el día de su recolección (25 de noviembre de 2006). Una tercera parte aproximadamente presentaban una raíz de unos 2 cm. El resto estaba iniciando la germinación.

El pequeño vivero donde han estado descansando es propiedad de Doña Eduarda Mayordomo, vecina de Albalate y colaboradora entusiasta en todas las campañas de recolección y siembra realizadas allí. Las bellotas se recolectaron en dos lugares diferentes, por un lado al pie de una encina notable cercana al pueblo, llamada Carrasca Bizarra y, por otro, al pie de varias encinas de la Dehesa de Villaconejos, pueblo que se encuentra a 5 km de Albalate de las Nogueras.

LUGAR DE LA INTERVENCIÓN

Es el mismo que el año pasado. Se llama el Barranco del Agua y está a unos 2,5 kilómetros al sur de Albalate de las Nogueras. El mencionado barranco es uno de los muchos que cortan la vertiente occidental de la Sierra de Bascuñana, anticlinal de dirección norte-sur, que constituye junto a la Sierra de Altomira la estructura más occidental de la Serranía de Cuenca. El sustrato geológico en la ladera objeto de nuestra intervención está formado por rocas detríticas (conglomerados, areniscas, arcillas) y carbonatadas (calizas) del paleógeno.

Las bellotas se sembraron en una ladera bastante escarpada, de orientación suroeste, con bancales donde crecen dispersos pequeños olivos (este año con bastantes aceitunas) abandonados. La vegetación presente está compuesta principalmente por aliagas (Genista scorpius), espliego (Lavandula latifolia), tomillo (Thymus vulgaris), morquera (Satureja montana), hierba de las siete sangrías (Lithodora fruticosa), esparto (Stipa tenacísima) y una gramínea de pasto llamada espartín o espartillo (Sporobolus indicus). El grado de cobertura que ofrece al terreno puede estimarse en torno al 60%, abundando los pequeños taludes (aquí los llaman zopeteros) descarnados. Prueba de la incompleta protección del terreno en la ladera son los barrizales que se forman en el camino que va a su pie, hasta donde llega el agua que desciende por ella transportando las finas partículas de arcilla arrancadas al suelo.

La siembra de bellotas se llevó a cabo en la parte de la ladera descrita que pertenece a la madre de Celia Téllez, socia de ARBA.

El fondo del barranco en este lugar lo ocupan el camino por el que hemos llegado y un pequeño arroyo que se encuentra en forma de encharcamientos sin conexión directa, en los que prolifera el carrizo. Algo separado de la zona encharcada crecen zarzamoras, algunos rosales silvestres y varios álamos. Este fue el lugar elegido para plantar las zarzamoras, los rosales y los majuelos traídos del vivero de ARBA.

BÚSQUEDA DE RESULTADOS DE LA SIEMBRA DEL AÑO PASADO

La observación minuciosa del terreno ha revelado la existencia de pequeñas encinas (las mayores tienen 6 cm de altura) que, dada la ausencia de ejemplares adultos en la ladera, proceden sin duda de la germinación de bellotas sembradas el año pasado. Se vieron unas veinte, un número muy bajo en comparación con las aproximadamente 3.000 que se sembraron. Hay que decir que la ladera es demasiado grande para poder ser recorrida en su totalidad y, además, tiene un relieve que dificulta el rastreo sistemático. Muy probablemente han germinado más de 30, cifra que supone un 1 % de rendimiento.

En algunos casos se observa que se secó el plantón, pero junto a él está saliendo uno nuevo.

Es interesante resaltar que los plantones vistos se encuentran siempre al abrigo de un matorral y del lado orientado a la cuesta ascendente o directamente en una terraza. En estos puntos se sedimentan las partículas arrastradas por el agua de escorrentía cuando tropieza con el matorral y también se mantiene más tiempo la humedad, tanto debido a la orientación (proyección de la sombra del matorral sobre el suelo) como por la abundancia de partículas finas que retienen agua durante más tiempo.

Asimismo, se han visto dos quejigos vivos de los que se plantaron el año pasado. Ha sido fácil verlos por encontrarse junto a ellos la malla protectora que llevaban.

LA SIEMBRA DE BELLOTAS

1. Técnica empleada. Con plantadores de hierro de 1,5 centímetros de diámetro, hemos seguido el siguiente procedimiento (ver figura)

- Abrir en el terreno un orificio limpio de entre 8 y 10 cm de profundidad, oblicuo a la superficie y con ángulo de inclinación favorable a la pendiente. Evitamos abrir hueco con la azada porque, al remover la tierra, podemos favorecer el acceso de los roedores a la bellota y, además, favorecemos la pérdida de agua. La perforación se pudo realizar con facilidad ya que el terreno estaba húmedo por las lluvias de los días anteriores y, por tanto, más blando (las partículas de arcilla absorben agua y se hinchan).

- Introducir la bellota en el orificio por su extremo afilado (por el que germina) empujándola hasta el fondo por la parte posterior.

- Sellar la perforación con algo de suelo.

2. Selección de los puntos de siembra. Una de las razones por las que han prosperado algunos plantones en nuestra ladera es que no ha habido pastoreo en ese lugar. El pastoreo elimina los plantones más tiernos, compacta excesivamente el terreno y acelera su erosión.

Dicho esto, los criterios seguidos para seleccionar los puntos de siembra han sido los siguientes:

- Buscar el abrigo de un matorral que, si es espinoso, mejor. Así dificultamos aún más el acceso a posibles consumidores de bellotas y reducimos el tiempo de insolación.

- Buscar la umbría de cualquier protuberancia del terreno donde se mantiene más tiempo la humedad del suelo.

- Buscar puntos donde el agua de escorrentía, al perder velocidad, deposita el sedimento fino que transporta y se infiltra en el terreno. Son puntos donde el agua circulante se encuentra con obstáculos, generalmente plantas o cantos de gran tamaño, o zonas con ausencia de pendiente. Hay que evitar las cárcavas, que son acanaladuras de profundidad y anchura variables por las que tienden a circular las aguas de escorrentía produciendo erosión.

- Sembrar en las zonas más altas de las laderas para que los futuros pies propaguen ladera abajo sus bellotas ayudados por la gravedad.

- Procurar una distribución homogénea por toda la extensión de la ladera.

ESTABLECIMIENTO DE UNA PARCELA PARA LA EVALUACIÓN MÁS PRECISA DEL RENDIMIENTO DE LA SIEMBRA

Se delimitó una parcela cuadrada de unos 5 m2 en la parte inferior de la ladera, en lugar fácilmente reconocible, y cuyas cuatro esquinas se señalizaron con estacas. En ella se sembraron 100 bellotas elegidas al azar y equidistantes unas de otras. Si bien la parcela no es del todo representativa de la ladera, ya que se encuentra en la parte inferior de la misma, en una terraza y en la proximidad de un olivo, pensamos que el recuento el próximo año del número de plantones aparecidos nos permitirá aproximarnos más al rendimiento real de nuestra intervención en ese lugar.

De este modo “sacrificamos” cien bellotas con el objetivo de conocer mejor la eficacia de nuestra técnica de siembra en la ladera del Barranco del Agua.

CONCLUSIONES

1. La parcela de ladera del Barranco del Agua donde hemos intervenido los dos últimos años presenta unas condiciones muy favorables para el desarrollo de experiencia en la siembra de bellota de encina ya que presenta una cubierta vegetal bastante rica, tiene buena orientación y no sufre el impacto del pastoreo. Los participantes han aprendido mucho sobre los numerosos factores que determinan el éxito o fracaso de este tipo de acciones.

2. Dada la experiencia adquirida sería conveniente plantearse, para los próximos años, siembras en parcelas menos favorables, sobre todo por tener una pobre cubierta vegetal y ser por ello las más vulnerables a la erosión.

3. Sería interesante instalar un pequeño vivero de planta autóctona en el pueblo, para lo que tendríamos que contar con la colaboración del ayuntamiento.

4. Las distintas acciones puntuales en el espacio y en el tiempo podrían llevarse a cabo en el futuro en el marco de un proyecto medioambiental de amplias miras que contemplara no sólo los elementos naturales de Albalate de las Nogueras sino también los aspectos sociales y culturales.

[...]

(Tomado de la página web de ARBA, lo reproducimos aquí por el interés evidente. Agradecemos a ARBA que nos dejen utilizar su experiencia.)




 
 

Ecologistas en Acción - Alcalá de Henares

C/ Daoíz y Velarde, 28 - 2º Dcha.
28807 - Alcalá de Henares
(reuniones, miércoles de 20:00 a 22:00)

Correo electrónico