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Cómo
vencer el letargo de las semillas de
Retama sphaerocarpa
Muchas
de nuestras plantas han desarrollado en sus semillas una serie de mecanismos
de aletargamientos que les permiten elegir cuidadosamente el momento
de su germinación. Estos aletargamientos son complejos y dependiendo
de las especies se dividen en:
-Letargo externo, que existe cuando la cubierta de la semilla es muy
dura o impermeable.
-Letargo interno, se da cuando el embrión o las sustancias internas
de la semilla contiene compuestos químicos que impiden su germinación.
Igualmente se puede dar el letargo morfológico o dos letargos
al mismo tiempo. Las semillas de la especie que tenemos entre manos,
poseen letargo externo, como consecuencia de la dureza de su cubierta.
Para vencerlo podemos usar dos tratamientos: el escaldado y el escarificado.
ESCALDADO
Se puede realizar de dos formas:
1) Poner un recipiente con agua en una fuente de calor y cuando esta
rompa a hervir, echar las semillas al mismo tiempo que lo retiramos
del fuego y removemos para que no se quemen las semillas con el contacto
con el recipiente caliente. Dejar las semillas en el agua de 24 a 48
horas. Durante este tiempo van cambiando
de color (de verde a negro), a la vez que se van hinchando debido a
la entrada de agua en el interior de la semilla. Se puede sembrar directamente
en semillero o esperar que germinen, para lo cual hay que tenerlas en
un recipiente con humedad y en oscuridad. La germinación es muy
alta, alrededor del 100%, y el tiempo varía de 7 a 15 días.
2) Una vez que el agua rompe a hervir introducir las semillas y mantenerlas
dentro del agua durante un minuto. Es importante que las semillas no
toquen el fondo del recipiente, para lo cual se pueden mantener en suspensión
en el interior de un saquito de tela. Los siguientes pasos son los mismos
que en el caso anterior. El éxito de la germinación es
alto y se produce antes que en el caso anterior, aunque el riesgo de
dañar la semilla aumenta si no se tiene cuidado.
ESCARIFICADO
El escarificado se realiza por abrasión mecánica, El método
más sencillo es meter las semillas en un recipiente con arena
o con lijas pegadas en sus paredes. Menear o voltear hasta comprobar
que en la cubierta se le han producido pequeñas heridas. Hay
que tener cuidado de no dañar el embrión o los cotiledones,
donde se almacenan las sustancias de reserva que contiene la semilla.
Sumergir en agua tibia durante 24 horas y sembrar en semillero. La germinación
es más lenta y el porcentaje de plántulas nacidas menor.
Autores:
Simón Cortés y Silvia Romero
(Tomado
del boletín número 16 de ARBA, lo reproducimos aquí
por el interés evidente. Agradecemos a ARBA que nos dejen utilizar
su experiencia.)
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