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Grupo
de restauración de hábitats forestales |
Artículo tomado del Boletín 12 de Arba |
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El término MICORRIZA (del latín “myces”=hongo y “rhiza”=raíz) define la asociación simbiótica entre el micelio de un hongo y las raíces de una planta. El nombre fue dado por el botánico alemán Frank en 1885. Aunque empezaron a ser estudiados a partir de 1910, sólo después de los trabajos de Mosse, en 1955, empiezan a suscitar gran interés entre los investigadores. Se cree que su aparición en el ecosistema terrestre fue hace unos 400 millones de años (entre el Silúrico y el Devónico) cuando las plantas empiezan a colonizar el suelo terrestre a partir del medio acuático. Las micorrizas han demostrado ser tan necesarias que todos los vegetales superiores desde hace tres millones de años, con algunas raras excepciones, conservan este sistema simbiótico. Esta relación mutualista se establece a varios niveles y ambas partes obtienen provecho. El hongo obtiene de la planta los hidratos de carbono necesarios para su desarrollo y formación de carpóforos y, además, un nicho ecológico protegido de los fenómenos de antagonismo microbiano. Por su parte, la planta obtiene del hongo una mayor capacidad de absorción de agua y sales minerales, en particular y sobre todo N, P, Zn, Cu, metales pesados y algunos compuestos orgánicos que la raíz no puede absorber; una considerable protección de las raíces frente a patógenos; un aumento de producción de fitohormonas y factores reguladores del crecimiento y, por último, una interrelación con otras plantas a través del micelio del hongo. Se sabe que más del 95% de las 300.000 plantas existentes en el mundo forman micorrizas y que dependen de éstas para sobrevivir. Igualmente más de 5.000 hongos forman estas uniones con seguridad, que se localizan en todos los continentes del globo, incluida la Antártida. TIPOS DE MICORRIZAS No todas las plantas presentan el mismo tipo de micorrizas. Se distinguen según su estructura y morfología. Actualmente se reconocen siete tipos de micorrizas: Ectomicorrizas, Endomi-corrizas o Vesículo-Arbusculares, Ectendomicorrizas, Arbustoides, Ericoides, Monotropoides y Orquidales, habiendo disparidad de criterios entre investigadores. Por cuestión pedagógica las agruparemos en cuatro: Micorrizas
Ectótrofas (ectomicorrizas) Micorrizas
Endótrofas (endomicorrizas) Micorrizas
Ectendótrofas (ectendomicorrizas) Micorrizas
Perítrofas (Perimicorrizas) ![]() Una planta puede formar micorrizas de varios tipos y con diferentes hongos a la vez, aunque habitualmente sólo forme un tipo de micorriza. Muchos hopos, sauces, arces, pinos, eucalíptus etc., forman ectos y endomicorrizas en algún momento de su vida. Igualmente el rango de micorrización fúngica puede ser estrecho cuando un hongo forma simbiosis con una sola especie forestal (Suillus elegans con alerce); intermedio , si una especie de hongo lo hace con una familia de plantas (Suillus sp con Pinaceae); y amplio cuando un hongo se micorriza con muchos tipos de plantas diferentes: Boletus edulis con Fagaceas, Pinaceas, Betulaceas etc., como ejemplo de ectomicorrizas o Glomus sp en el caso de endomicorrizas. De gran interés es el proceso de SUCESIÓN FÚNGICA que se produce en la naturaleza según la edad y desarrollo de los ecosistemas en que habitan las plantas. A una edad temprana encontramos pocos hongos endo y ectomicorricico colonizadores pero en gran número y según va avanzando en edad y diversidad de plantas se van añadiendo nuevos hongos de lento desarrollo y aparición más tardía, normalmente con uniones de tipo ectomicorricico. Así la micodiversidad aumenta según el ecosistema va acercándose al clímax. En los bosques templados entre los primeros encontramos los géneros Hebeloma, Inocybe, Thelephora ,Paxillus, Laccaria, Suillus, Scleroderma, Tuber, Pisolithus, etc., con ectomicorrizas y que nos van a ser muy útiles en micorrización artificial, mientras que los hongos de aparición tardía y formadores de clímax van a ser los, lactarios, boletos, rusulas, cortinarios, cantarelos, tricholomas etc., que constituyen la macroflora fúngica del sotobosque forestal templado. APLICACIONES PRÁCTICAS DE LAS MICORRIZAS Van
a diferir según sea el tipo de micorriza. Las endomicorrizas
se utilizan sobre todo como fertilizante biológico, como paso
primario para la reforestación a través del desarrollo
de arbustos colonizadores en recuperación de suelos muy deteriorados
y sobre todo para mejorar los rendimientos en producción agrícola
e industrial. Las ecto y ectendomicorrizas se aplican sobre todo en
el ámbito forestal en tres grandes apartados: TÉCNICAS DE MICORRIZACIÓN Un gramo de tierra puede tener hasta un millón de esporas de hongos, dos millones de actinomicetos, y quince millones de bacterias. Se comprende fácilmente que evitar la competencia es fundamental si queremos micorrizar una planta con un hongo determinado. Se consideran buenos hongos para micorrizar aquellos que aumenten la supervivencia y el crecimiento tanto en el vivero como posteriormente en el lugar de la plantación, e igualmente cuando estos hongos producen altos niveles de formación de micorrizas después de su inoculación en la raíz de la planta. Dependiendo de la complejidad de la micorrización, ésta puede ser clasificada como 1, elemental y 2, controlada. En el primer caso, que es adecuada para su aplicación en viveros escolares, de asociaciones ecologistas e incluso para la administración para producir planta para grandes reforestaciones y cuando no se trate de hongos para producción comercial, se utilizan técnicas no asépticas como trituración de carpóforos limpios en agua destilada y posterior riego de la planta, encapsulado de semillas con esporadas de hongos y soluciones esporales en agua destilada estéril y posterior riego a las plantas en el vivero. En el caso de la micorrización controlada, para producir planta con valor comercial y micorrizada con hongos comestibles y de alto valor económico, como trufa, níscalos, boletos etc., es necesario ya utilizar suelos y sustratos estériles, invernaderos con filtros de agua y aire, semillas germinadas en condiciones asépticas y cultivos de micelios de hongos en condiciones igualmente asépticas. Los
tipos de inóculos serán en este caso:
ARBA, boletín 12, febrero 2003
(Tomado del boletín número 12 de ARBA, lo reproducimos aquí por el interés evidente. Agradecemos a ARBA que nos dejen utilizar su experiencia.)
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