Lo que la historia [no] cuenta
Como ocurre en otros campos, en este de la historia complutense hay errores o inexactitudes, ampliamente creídos, que circulan de unos autores a otros. La dificultad que en ocasiones entraña comprobar las fuentes, hace que este tipo de situaciones se repitan. Pero no es excusa. Se acaba por 'institucionalizar' datos carentes de base.
Estos datos erróneos, en ocasiones, se originan por la facilidad de pasar del "pudo haber sido así" al "seguro que es"; es decir, pasar de la hipótesis, de lo sugerido, al hecho consumado, aunque no tenga base. Pese a que nos pueda resultar incómodo, hay preguntas que posiblemente nunca tengan respuesta. Pero esa circunstancia, esa 'molesta incertidumbre', no debería respaldar, nunca, que demos por cierto lo que tan solo son hipótesis. Meras hipótesis.
Aquí trataremos de relacionar algunos de estos dislates. Quizá al ser mejor conocidos, consigamos ponerles fin.
Índice
¿Trabajó el padre de Cervantes como cirujano sangrador en el Hospital de Antezana?
¿Está inclinada la torre de la iglesia Magistral por causa del terremoto de Lisboa (1755)?
¿Cervantes y Shakespeare murieron en el mismo día?
¿Cuál es la Universidad legítimamente Complutense?
¿Son las ferias (y fiestas) de agosto en honor a San Bartolomé?
¿Es Ikesankom-Kombouto el nombre ibérico de Alcalá?
¿Son Complutum y Alcalá de Henares ciudades diferentes, sin continuidad?
¿Hubo alguna vez 14 legiones romanas en Complutum?
¿Trabajó el padre de Cervantes como cirujano sangrador en el Hospital de Antezana? A día de hoy, no existe documento alguno que pueda demostrar, o siquiera sugerir, tal cosa. Lo que no impide que más de una obra o biografía repita esta [actual] inexactitud; que se siga escuchando en boca de numerosos guías turísticos, cuando muestran al visitante el Museo Casa Natal de Cervantes, la frase "junto al Hospital de Antezana donde trabajó su padre". Falso.
Probablemente el error principió por la sugerencia o especulación de algún autor: habida cuenta de que la casa natal de Cervantes está junto al Hospital de Antezana y que el oficio del progenitor era el de cirujano sangrador, ¿pudo haber sido ese su lugar de trabajo? Hipótesis, sugerencia, o especulación, surgida solamente de la proximidad. Lo cierto, a día de hoy, es que desconocemos el lugar donde Rodrigo Cervantes pudiera haber ejercido su profesión. No hay documento ni testimonio que lo avale. Por lo tanto, la afirmación no es correcta.
¿Está inclinada la torre de la iglesia Magistral por causa del terremoto de Lisboa (1755)? No. Pese a que esa explicación se ha extendido y repetido a través del tiempo, las restauraciones efectuadas en años recientes dejan fuera de toda duda que, la ligera y perceptible inclinación de la torre de la iglesia Magistral, actual catedral del Obispado de Alcalá, es estructural, siendo conocida por los artífices que concluyeron la obra. Una vez detectada la inclinación, debieron estimar más conveniente (y barato) continuarla así, ya que no comprometía su integridad, en vez de demolerla hasta los cimientos y re-edificarla. En todo esto, el afamado y destructivo terremoto de Lisboa del 1 de noviembre de 1755 no tuvo que ver.
La torre es iniciada en 1531 bajo la dirección de Rodrigo Gil de Hontañón, tras el derribo de la antigua. Al morir en 1577 le sucede Rodrigo de Argüello, quien continúa la obra hasta 1582. La termina Nicolás de Vergara el Mozo, en torno a 1618.

¿Cervantes y Shakespeare murieron en el mismo día? No; ni siquiera en la misma fecha. Se trata de un error originado al parecer en el siglo XIX y repetido de un autor a otro. Aunque la idea sea románticamente atractiva, la exactitud nos debe hacer rechazarla.
Don Miguel de Cervantes Saavedra murió el 22 de abril de 1616. Fue enterrado al día siguiente, el 23. Numerosos autores recogen erróneamente esta segunda fecha como la de su fallecimiento.
De ese error surgiría la supuesta coincidencia, pues William Shakespeare falleció el día 23 de abril. Pero ni aun así coincidiría el día del sepelio de nuestro escritor hispano con el fallecimiento del anglosajón. Por aquél entonces, Inglaterra aún se guiaba por el calendario juliano, a diferencia de la Europa católica, que lo hacía por el gregoriano (el mismo que seguimos ahora). De tal manera, según nuestro calendario, Shakespeare habría muerto el 3 de mayo de 1616, once días después que Cervantes. ¿Coincidencia? Ninguna. Ni el mismo día, ni la misma fecha.
¿Son las ferias (y fiestas) de agosto en honor a San Bartolomé? No. Alcalá tiene sus fiestas patronales: las dedicadas a los Santos Niños Justo y Pastor, así como las de la Virgen del Val; co-patronos de la ciudad. Las ferias de Alcalá surgen en el siglo XII como un mercado franco, dotado de prebendas y exenciones, al objeto de potenciar la población, la economía de la ciudad y su comarca, tras la Reconquista. Para ello se obtuvo el correspondiente privilegio real, renovado a través de los siglos.
Tal como era costumbre en la época, para localizarlas en el calendario se estableció que se celebrarían 'allá por san Bartolomé', de la misma manera que se pudiera haber dicho (para otras fechas), 'allá por san Juan', 'por las calendas de mayo', o 'por las primeras nieves'. Era una sencilla manera de fijarlas y recordarlas. Pero no son fiestas que hayan tenido carácter religioso. Ni ha contado san Bartolomé con advocación alguna siquiera en la ciudad, hasta fechas recientes. Si bien es cierto que, desde antiguo, se ha acostumbrado denominarlas como 'ferias de san Bartolomé', debemos recordar que ese apelativo es sólo cronológico y que se trata de la continuación de un ancestral mercado, actualmente más lúdico que comercial, puramente seglar. No las fiestas de santo alguno.
¿Cuál es la Universidad legítimamente Complutense? La situada en Alcalá de Henares, por supuesto.
'Complutense' es el gentilicio de los naturales de Alcalá de Henares, de lo relativo, lo situado en la romana Complutum, origen de la actual ciudad de Alcalá.
En 1499, el cardenal D. Francisco Jiménez de Cisneros obtiene la bula papal que le autoriza a fundar la Universidad de Alcalá de Henares, o Complutense, sobre los Estudios Generales que en 1293 autorizara el rey Sancho IV. El lugar elegido fue Alcalá, su villa señorial. El proyecto de Cisneros era mucho más que una Universidad a la tradicional usanza: se trataba del primer campus concebido como tal; una ciudad dentro de otra, con todos los servicios pertinentes para dar cabida al ambicioso proyecto cisneriano; la Ciudad de Dios, Ciudad del Saber, cuyo modelo fuera exportado a numerosos países. Una idea que, tras más de tres centurias de vida y diversos avatares, se vio temporalmente truncada en la primera mitad del siglo XIX, cuando la universidad fue suprimida.
Con parte de sus despojos, y poco antes de la supresión en Alcalá, empieza a funcionar la nueva Universidad Central de Madrid. Era esta una institución de nueva planta que pretendía romper con el pasado, servir de eje y centro del nuevo sistema universitario. Centralista, a la manera gala. Bajo ese esquema, solo podía haber universidades en capitales de provincia. Los grados superiores solo podían ser concedidos por la Central de Madrid, con el agravio que suponía para el resto de universidades. Y con ese nombre subsistió más de cien años.
En fecha tan tardía como los años 70 del siglo XX cambian los aires. De pronto, parece cobrar valor la herencia cisneriana. A la par, la idea de 'centralismo' no es popular. Se decide, por decreto, cambiarle el nombre al de Universidad Complutense de Madrid. Recordando que ese término es un gentilicio, su equivalente sería "Universidad Alcalaína de Madrid". ¿Se puede concebir un disparate mayor?
Por esos mismos años 70 resurgió la Universidad en Alcalá; una antigua y persistente reivindicación de los vecinos de la ciudad, mil veces reiterada. Nació, paradójicamente, como una extensión de la saturada de Madrid. Dependencia que perdió al poco tiempo, resurgiendo entonces con pleno vigor la Universidad alcalaína, complutense. Por cuestiones políticas y legales, se le impidió usar el apellido "Complutense"; el que legítimamente le corresponde. Por historia, tradición y por ubicación.
Así hoy día podemos contemplar el sinsentido de ver en Alcalá de Henares, el lugar elegido por el cardenal Cisneros, su Universidad restaurada, ocupando los mismos edificios que la vieran nacer y crecer; ocupando las mismas manzanas, en simbiosis con la misma ciudad; el mismo espíritu y la misma materia. Y, en Madrid capital, otra universidad, sin duda prestigiosa y centenaria, detentando (que no ostentando) un gentilicio que no le corresponde. Una de tantas injusticias como las veleidades humanas nos dan a conocer.
¿Es Ikesankom-Kombouto el nombre ibérico de Alcalá? No existe evidencia, ni documental ni arqueológica, que avale esa afirmación referida a Alcalá. ¿De dónde surge entonces?
Hace años se encontró una moneda, de probable cronología carpetana, mostrando la citada inscripción en caracteres ibéricos. El lugar del hallazgo no está claro. Pese a lo que algunos autores afirman, no consta que formara parte del tesorillo de la Cuesta del Zulema: unas 1.500 monedas encontradas al hacer obras en ese lugar. Una cincuentena de ellas fue adquirida por el Museo Arqueológico Nacional: denarios romanos y acuñaciones ibéricas de Huesca; ninguna ceca local. El resto, se repartió entre los obreros del tajo.
Una simple y arriesgada asociación de similitudes (¿Kombouto=Complutum?) llevó al emparejamiento de aquella moneda con Alcalá, sin que hasta la fecha se halla podido aportar prueba o evidencia de ello. ¿Se trataba de la Complutum prerromana o de otra población de nombre perdido? ¿Había ceca en Complutum? Quizá no lo sepamos nunca.
Si seguimos las hipótesis de los expertos numismáticos, el nombre ikesankom podría hacer alusión a la tribu, siendo Kombouto (grabado en la cara opuesta de la moneda) el nombre de la población emisora. Ni siquiera en esto hay acuerdo pues, al parecer, esa única moneda se aparta de las normas comúnmente aceptadas.
Quizá los hallazgos del futuro acaben por encontrar el nombre verdadero de la Alcalá prerromana; quizá sea, finalmente, el citado Kombouto; aunque nunca el combinado Ikesankom-Kombouto. Pero mientras tanto, afirmar con rotundidad que ese haya sido el nombre de la anterior Complutum y actual Alcalá es, cuando menos, inexacto. Es ir más allá de lo verificable.
¿Son Complutum y Alcalá de Henares ciudades diferentes, sin continuidad? A algunos autores, generalmente foráneos y poco informados, les gusta lanzar esta afirmación, aseverando que Alcalá de Henares es una 'nueva ciudad', de origen medieval, que se halla circunstancialmente cerca de la desaparecida Complutum romana, 'a un par de kilómetros'. No es que esta superchería varíe en algo la valoración de Alcalá. Pero será bueno desmontarla, por incorrecta.
Sabemos que la población prerromana se ubicaba, además de en otros puntos del territorio, en los altos del cerro Zulema o de San Juan del Viso (nº 1 en el mapa abajo), como así evidencian los hallazgos arqueológicos. Estos núcleos poblacionales fueron sometidos por Roma y allí, en la planicie superior del cerro del Viso, se estableció la primera Complutum romana. Los restos encontrados no solo corroboran la población ibérica, después romana, sino también el desmontaje de materiales en esta última, trasladada al llano. La ciudad, esa misma ciudad, se movió a la zona que ahora conocemos como El Juncal, junto al arroyo Camarmilla (nº 2 del mapa), donde encontramos el foro excavado, actualmente visitable. ¿Por qué este traslado? Una vez establecida la pax romana, no tenía sentido mantener la ciudad en un alto enriscado, propicio para la defensa, pero incómodo para los usos habituales. Los campos de cultivo, el acceso al agua, etc., se hallaban abajo, en las terrazas y riberas del río Henares. Se produjo, pues, un traslado paulatino de la ciudad, reutilizando los materiales, como así evidencia la arqueología. Una práctica habitual y también documentada en otras poblaciones.
La 'nueva' Complutum permanece en El Juncal, como ciudad romana, posteriormente visigoda (siglo V), hasta que se produce un hecho fundamental: el hallazgo del lugar de entierro de los Santos Niños por parte del obispo visigodo Asturio, en torno al año 414. Este lugar, conocido como Campo Laudable (nº 3 del mapa), se hallaba a las afueras de la ciudad, junto a la calzada; lugares tradicionales de entierro en la urbes romanas. En un tiempo donde el culto a los mártires y las reliquias cobra especial importancia, aquí se sitúa el santuario (cella martyrium), centro de peregrinación. Por este nuevo motivo, sin abandonar la cercanía del río ni de los campos de cultivo, la ciudad visigoda se va trasladando paulatinamente en torno al santuario y sede episcopal (donde se sitúa la actual Catedral Magistral de san Justo y Pastor). Es, por tanto, la misma ciudad, los mismos materiales, la misma población.
Llega la invasión musulmana (siglo VIII). En este período oscuro, hay evidencia de continuidad en el mismo núcleo poblacional. Muy probablemente, la superviviente población cristiana, bajo el nuevo amo agareno. Sin embargo, el recinto fortificado árabe y sus arrabales se sitúan al otro lado del río (nº 4 del mapa), en las faldas de los bien defendibles cerros (un regreso a la necesidad de protección), poniendo además el río de por medio ante los ataques del norte; pero con acceso constante a la vega de la orilla derecha, cultivable y feraz, en oposición a la árida orilla izquierda, de cerros arcillosos.
Tras la conquista de la fortaleza en el siglo XII, según se desplaza la frontera hacia el sur, la 'segunda Complutum' (nº 3 del mapa), el ahora denominado Burgo de Santiuste (o Alcalá de Santiuste), va cobrando nuevamente peso: el mismo núcleo poblacional en torno al lugar de culto de los Santos Niños. Por contra, la fortaleza árabe 'cristianizada', ahora denominada Alcalá la Vieja, va perdiendo importancia y población, hasta quedar abandonada a favor del núcleo actual, alrededor del santuario de los Santos Niños.
Por estos avatares, Leopoldo Torres Balbás denominó a Alcalá atinadamente "la ciudad viajera". Pero la misma ciudad, la misma continuidad poblacional y, reiteradamente, la reutilización de las mismas piedras, vez tras vez, a través de los siglos. Desde tiempos ibéricos a los actuales, la misma población.

¿Hubo alguna vez 14 legiones romanas en Complutum? No hay la más mínima evidencia que lo avale; más bien, al contrario.
D. Liborio Acosta de la Torre, en su "Guía del viajero de Alcalá de Henares", afirmó en 1882 lo que a través de los años han repetido varios autores. Se desconoce en qué pudo basar tal afirmación, pero carece de respaldo alguno. No hay prueba (ni documental, ni histórica, ni lógica) de que hubiera jamás tal cantidad de legiones en toda Hispania en los tiempos de mayor beligerancia. Menos aún podemos imaginar a tantos hombres (unos 84.000) acantonados en Complutum: tras años de excavaciones, a la fecha no se ha encontrado trazas de un posible sistema defensivo, que probablemente no necesitara (F.J. García Gutiérrez). La pacífica ciudad complutense contaría, a lo sumo, con una exigua guarnición, acorde con sus necesidades y situación.
Es este, pues, uno de tantos errores que se reiteran de autor en autor, de boca en boca, carente de rigor o veracidad.