El río Henares

Valle del Henares, del Sorbe al Jarama, año
de 1770 (CGE)
Nuestro río Henares oficialmente
hace acto de presencia por primera vez en la Sierra Ministra (parte
del Sistema Ibérico), a 1.220 metros de altitud. Su nacimiento
se ubica en el término de Horna, pequeña aldea (unos
10 habitantes) cercana a Sigüenza (Guadalajara). Tiene un recorrido
total de unos 150/160 km. Como afluentes principales cuenta con los
ríos Sorbe, Cañamares, Salado, Dulce, Aliendre y Bornova.
Dentro del término municipal de Alcalá podemos señalar,
en la actualidad, a los arroyos (de este a oeste) Camarmilla, Bañuelos
y Torote, como cursos que aportan sus aguas al Henares; a ellos hay
que añadir las torrenteras de aguas estacionales, de cursos
discontinuos. Tuvo también el Henares entre sus tributarios
por estos pagos al desaparecido arroyo de Villamalea: sus aguas sobrantes
se habían encauzado hacia la presa de La Esgaravita.
El Henares,
según se considra hoy día, desemboca finalmente en el
río Jarama, en las inmediaciones de Mejorada del Campo (Madrid),
a 578 metros sobre el nivel del mar. Su cuenca ocupa una superficie
estimada en 4.144 km².
De sus nombres
Se desconoce cómo se denominaba al río en la antigua
Iberia. Teonarius es el nombre que apunta F. Garcés,
sin que sepamos de dónde obtiene ese dato. Tagonius
registran algunos de los antiguos mapas de la Península Ibérica
(otros mapas le asignan ese nombre al río Tajuña). Miguel
de Portilla escribe en su obra que el nombre latino Henares
lo recibe de los romanos, desde la llegada de éstos a la Península,
desconociéndose el que pudiera haber tenido nuestro río
en lenguas prerromanas. Pero esta creencia de Portilla no está
documentada, siendo cuestionable.
Sabemos que, bajo la dominación árabe, recibió
en principio el nombre de Guadalajara (wad al-hayara;
es decir, 'río de piedras' o 'valle de las fortalezas'), adecuado
a un río abundante en cantos rodados, o en fortalezas defensivas
a lo largo de su cauce. Ese nombre acabó pasando a la vecina
capital alcarreña (probablemente la ibérica Arriaca).
La denominación actual del río, probablemente recibida
tras la Reconquista, es comúnmente aceptado que se refiera
a la abundancia de campos de heno que antaño hubiera en el
valle: henares o fenares. En numerosos documentos
y mapas (siglos XVIII y XIX) también aparece otra forma: Nares.
Entendemos que se trata de la deformación 'al oído'
del nombre Henares.
De los diferentes Henares
Aunque hoy día lo tengamos relativamente fácil recurriendo
a cartografía o diferentes obras de consulta, tiempo atrás
no estaba tan definido el principio y fin del río. De esta
manera nos encontramos en fechas tan 'cercanas' como el siglo XVIII
a tres diferentes ríos Henares en tierras
de Guadalajara; si bien todos confluyendo en el mismo punto. Nos referimos,
además del propio Henares, a los actuales ríos Salado
y Dulce que, según registra la documentación, eran llamados
y considerados como Henares por los propios de aquellas tierras.
Así lo afirman en diferentes encuestas realizadas durante el
siglo XVIII sobre varios pueblos bañados por esos dos afluentes.
Posteriormente, para diferenciarlos recibieron los nombres actuales:
el Salado en virtud de la salubridad de sus aguas, origen
de importantes salinas desde tiempos remotos; el Dulce, en
contraposición al Salado.
Una duda: ¿desemboca el Henares en el Jarama... o el Jarama
en el Henares? Antaño no era cuestión fácilmente
determinable. Si bien en la actualidad se considera al Henares como
tributario del Jarama, en tiempos pasados el asunto no estaba tan
claro. Nos indica Portilla que hubo época en la que se consideraba
que el Henares desembocaba en el mismísimo Tajo (ver mapa inferior),
recibiendo como tributarios al Jarama y Manzanares (el 'aprendiz
de río', que llamara Quevedo). Por las razones que fuera,
de preponderancia política, caudal o geográfica, se
terminó por establecer que era el río Henares el que
aportaba al Jarama, terminando ahí oficialmente su periplo
fluvial.
Se estimaba que el Jarama podía llevar más agua según
la estación; pero el Henares era más constante, superando
el caudal de aquél según la época del año.
¿Corredor o Valle?
Particularmente, no nos resulta atractiva, ni exacta, la 'moderna'
y popularizada denominación de Corredor del Henares
para la franja que, vecina al río y su cauce, discurre desde
Guadalajara hacia la capital madrileña; sucesión de
poblaciones, polígonos, carreteras e industrias. Ese marchamo
de nuevo cuño, amparado más bien en un sentido industrial,
económico y 'tributario' de la urbe capitalina, está
desplazando a la tradicional y más exacta denominación
de Valle del Henares.
Mientras que al hablar de Corredor del Henares nos viene
a la mente la imagen de una sucesión de polígonos industriales,
grises viales e infraestructuras poco o nada atractivas, cuando utilizamos
Valle del Henares las connotaciones cambian radicalmente:
poblaciones humanas y tierras unidas por la fertilidad y riego del
río, que enriquece la val; cohesión natural no dependiente
de asfalto ni edificaciones industriales; naturaleza e historia unidas.
¿Por qué cambiar lo tradicional, si es positivo, por
innovaciones innecesarias y ajenas? Nuestro ancestral río no
surca un 'corredor', sino el feraz y vivo Valle del Henares.
JR
- Septiembre 2008

Hispaniae Veteris Descriptio (parcial, IGN)
Nótese que Tagonius fluv. (río Henares) desemboca
directamente en Tagus flu. (río Tajo)