Ecologistas en Acción - Alcalá de Henares

Alcalá de Henares y su Tierra
     

Molino de las Armas o del Batán


Pulsa sobre la imagen para ampliarla  
Perspectiva Nordeste, desde el río
 

Al igual que ocurre con el molino del puente Zulema, del cual se halla relativamente cerca, es este otro molino del que no se conoce mucho. Consignado como "de las armas" (en algún mapa lo denominan por error "de las almas"), se desconoce la razón de su apelativo. Pese a que algunas leyendas locales narran que, tiempo atrás, tuvo la dedicación de servir como fábrica de armas, utilizando su maquinaria a ese fin, es dato no contrastado y de muy dudosa base.

Lo cita Portilla en su "Historia de Compluto" al recorrer describiendo las márgenes del río: "Vagemos del Zulema, y encontrarèmos à Henares àzia el Norte por la senda de la Cuebecita, y varias fuentes, que por allì manan, y señales que hubo Puente, y se registran aora junto à la Presa del Molino de las Armas, que es de Pan, y fuè Batan en lo antiguo, sin que alli pudiesse aver necesidad de Puente, sino solamente por aver Poblacion, pues no es camino trillado para ningun parage". Se refiere a los restos aún visibles de un puente de presumible origen romano, que comunicaría la población del alto del Cerro del Viso con la nueva ubicación en El Juncal (los restos junto al actual puente del Zulema son de origen y factura medieval).

Un batán se destinaba a batir, golpear paños de lana, para desengrasar y enfurtir (dar cuerpo). La fuerza del agua movía un eje, que actuaba sobre los gruesos mazos de madera que efectuaban esa labor sobre el tejido. Desconocemos si esa fue su primera industria y cuándo pasó a ser molino harinero.

El molino en el Catastro de Ensenada (1753)

Este es el primer molino complutense que cita este censo, al comenzar aguas abajo e ir subiendo hacia los otros tres. Ante la pregunta número 17 del cuestionario, inquiriendo si hay molinos en el término de Alcalá, se dice que hay "quatro molinos arineros, cuios dueños y la utilidad que reditúan anualmente es en la forma siguiente", comenzando con "un molino arinero que llaman de las Armas, situado en el río Nares, y muele con tres piedras, propio de don Joseph Enrique de Guzmán, vezino de Madrid, quien percibe de utilidad anual quatrozientas y veinte fanegas de trigo, a precio de veinte reales cada una, y diez y seis arrobas de tozino, a precio de veinte y ocho, y cien reales en dinero, importa todo nuebe mil ochozientos quarenta y ocho reales de vellón al año". Unas rentas algo más detalladas que las consignadas para el resto de molinos. No en vano, el molinero encuestado para la elaboración del censo fue precisamente "Manuel del Olmo, molinero en el molino de las Armas, [quien] utiliza al año siete mil y trescientos reales".

En el siglo XX

Desde 1910 a 1916 el molino, propiedad de los herederos de García San Antonio, fue arrendado por D. Sergio Real, posterior fundador de la fábrica de harinas "La Esperanza", por una renta anual de 7.500 pesetas. Este emprendedor y experimentado molinero se ocupó de principio en renovar la maquinaria, comprando un molino de 4 rodillos tipo Daverio, lo que le supuso un montante de 11.227 pesetas con 60 céntimos, según informa García Lledó (véase la bibliografía).

Hasta entonces, el molino mantenía el sistema tradicional de muelas de piedra. En principio, mantuvo un sistema mixto, de rodillos pero manteniendo las muelas. Éstas quedaron luego para moler yeso y minerales; los rodillos, para el trigo. Es muy probable que sean estas muelas de piedra, fuera ya de uso, las que actualmente luce el edifico en su fachada, embutidas en el ladrillo en alguna de sus últimas remodelaciones. Son piedras francesas, denominadas así porque procedían del país vecino, elaboradas con diferentes trozos de piedra de pedernal, encoladas y sujetas por un par de cinchas metálicas en su contorno. Este tipo de piedra "compuesta", más resistente aunque pesada, fue sustituyendo progresivamente a las piedras castellanas, de una sola pieza, blancas, y de menor duración que las francesas.

  Pulsa sobre la imagen para ampliarla
 
Una de las antiguas muelas, en la fachada

En 1912, según se registra, se estimaba el beneficio de un día de trabajo en 140 pesetas, percibidas a través de la maquila. Es decir, se pagaba mediante un porcentaje, en torno a un 10-15%, del producto elaborado.

Citando de "Patrimonio, cultura y sostenibilidad: el IPICAM (Inventario del Patrimonio Industrial de la Comunidad de Madrid)" (Mercedes López García y Paloma Candela Soto): "En la actualidad, la mayoría de las instalaciones que albergaron estos ingenios hidráulicos aparecen transformadas en explotaciones de nuevo uso o fincas residenciales y solamente se tiene constancia de tres ejemplares que, abandonada su actividad, conservan en buen estado sus instalaciones originales. Son los casos del Molino de la Huerta de Angulo en Morata de Tajuña (de propiedad municipal en vías de recuperación), la electro-harinera de Pezuela de las Torres y el Molino de las Armas en Alcalá de Henares, que data de mediados del siglo pasado y custodia en su interior la práctica totalidad de la maquinaria hidráulica y de molienda."

Actualmente el edificio se halla en avanzado estado de ruina. La cubierta se está hundiendo a pasos agigantados, mostrando cada año una porción mayor de sus carcomidas vigas de madera, y desapareciendo las tejas en el derrumbre. La finca colindante, rodeada por valla metálica y muro, se usa como almacén improvisado de materiales de construcción, lo que incluye maquinaria pesada, sin tener en cuenta la protección del Henares como LIC.

Se han tapiado sus huecos principales hacia el exterior, se está llenando la fachada de pintadas y el edificio va sucumbiendo sin que haya nada que lo palie. Imaginamos que la maquinaria, aún existente, irá desapareciendo junto con el resto de estructuras si nadie le pone remedio.

Es esta otra de las situaciones en las que la Administración tiene una responsabilidad ineludible: o bien para exigir al actual propietario, la familia Correa, que ponga coto a la degradación, o bien expropiando el edificio y maquinaria, para proceder a su consolidación, salvaguarda y posterior rehabilitación. No hay excusas y sí, en cambio, muchas responsabilidades que exigen respuesta.

JR - Octubre 2008
(act. mayo 2009)


 

Ecologistas en Acción - Alcalá de Henares