Ecologistas en Acción - Alcalá de Henares

Alcalá de Henares y su Tierra
 
Edificios del casco histórico
 


Colegio de Santas Justa y Rufina
Casa de los Lizana


Portada (febrero 2002)

Sobre unas casas que fueron anteriormente palacio de los Mendoza, de lo que da fe su espléndida fachada de piedra, se funda en 1607 este colegio bajo la advocación de las santas Justa y Rufina, patronas de la ciudad de Sevilla. No en vano, su fundador fue Don Lucas González de Alcides (de Miedes, según lo nombra Calleja Carrasco), quien fuera racionero de la catedral de Sevilla. Destinado a doce estudiantes de Teología y Cánones, que serían conocidos popularmente como 'los rufinos', parece ser que no dispuso de holgados fondos, padeciendo escaseces.

A sus estudiantes se les distinguía por vestir manto y beca de color pardos.

Fue en este colegio donde estudió D. Miguel de Portilla y Esquivel, quien diera a la imprenta a principios del siglo XVIII su "Historia de Compluto", una de las obras más valoradas sobre la historia y personajes ilustres de la ciudad de Alcalá. En 1725 el conde de Aguilar, Señor de los Cameros, se hace con el patronazgo (Calleja Carrasco). Pero es un patronazgo que no dura mucho. Para el año de 1780, sus estudiantes y rentas se incorporan al Colegio de Santa Catalina (de los Verdes), como hicieran otros colegios, en una de las reformas padecidas por la Universidad.

El edificio

Es especialmente interesante su portada renacentista, como ya se ha señalado. De hecho, en la actualidad es el único elemento de interés arquitectónico que guarda el inmueble, no conservando patios, escaleras, ni otros elementos originales. La propia fachada de ladrillo que ahora podemos contemplar, no es sino una 'restauración excesiva' realizada en décadas recientes; el interior, completamente moderno, carece de interés histórico. La fachada oeste, inventada.

La portada, de estilo plateresco, se distribuye en dos plantas: la primera es ocupada por una puerta adintelada, de gruesas piedras graníticas, enmarcada por estilizadas columnas dóricas en piedra berroqueña. En la segunda planta, también flanquedada por columnas, destaca la ventana, discreta en tamaño, decorada, guardada por dos fieras encadenadas (dos leones, aunque alguna obra señale que se trata de un león y un leopardo). Coronándolo todo, un frontón curvo con blasón muy degradado, portado por sendos angelotes. Bajo la ventana y sobre el dintel del hueco de acceso, un escudo posterior a la puerta palaciega; posiblemente, las armas del fundador del colegio.

Sucesivos propietarios

Antes de tener uso universitario, el edificio había sido habitado por las dominicas de Santa Catalina. Lo obtuvieron por cesión testamentaria de su propietaria, Dona Juana de Mendoza, quien deseaba fundar un monasterio de esta Orden en Alcalá. Las religiosas llegaron de Madrid en septiembre de 1598; pero solo permanecieron allí seis años. Se trataba de una vivienda estrecha, incómoda para convento. Deciden trasladarse y vender la propiedad, firmando la escritura el 4 de diciembre de 1604 (Román Pastor).

Tras cesar su función de colegio, el inmueble es vendido por mano de Don Pedro Díaz de Roxas, abad mayor de la Iglesia Magistral y Visitador de los Colegios, a Don Isidro Lizana con fecha del 23 de octubre de 1781. Don Isidro, de linaje riojano, había llegado a Alcalá como estudiante de Derecho, al amparo de su tío, Don Martín Matheo, Canónigo de San Justo y Pastor y Catedrático de Prima de Teología. Aquí casó Don Isidro con Doña María de Valles y Arze, alcalaína, en 1752. A esta familia, en sucesivas generaciones, perteneció la casa, hasta que la venden el 18 de enero de 1860. Pero el inmueble ha conservado popularmente el nombre de Casa de los Lizana, con el que lo conocemos aún hoy día.

En 1975, Don Luis Lorenzo Mayoral compra la casa. Intenta rehabilitarla y transformarla en un restaurante de lujo, pero las innumerables dificultades para obtener licencia le hacen desistir. Finalmente, el 2 de mayo de 1984 vende el inmueble al Ayuntamiento de Alcalá.

Lo que parecía iba a ser su salvación, no fue sino una etapa aciaga más en su degradación. En manos públicas, se llenó de proyectos electoralistas vacíos que nunca se cumplieron (se habló de dedicarlo a Residencia de Personalidades Ilustres, más recientemente a Museo del Humor...) Una ambiciosa reforma que debía estar terminada en 1992 se quedó en casi nada. El edificio, dejado al abandono y desinterés, fue deteriorándose. Su portada, sin protección, se dañó seriamente. La protesta popular obligó al Ayuntamiento a intervenir de urgencia para paliar el daño y tomar algunas medidas provisionales.

Actualmente (2008) se está trabajando en lo que parece será su restauración definitiva, destinando el edificio a usos municipales. Aun así, tuvo que ser nuevamente la protesta popular la que forzara al Ayuntamiento a cambiar los nuevos balcones que estaba haciendo colocar en la fachada, nada acordes con los originales. Éstos, los balcones originales, con excepción de uno que sorprendentemente permanece en su lugar, se desconoce dónde fueron a parar.

JR - Agosto/2008


Detalle del escudo, de fecha más tardía (agosto 2008)



Bibliografía específica:

-VELASCO Domínguez, Silverio. Revista Anales Complutenses, 1993-93. "Los poseedores de la Casa de los Lizana"
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