Colegio convento de Carmelitas Calzados de Nuestra Señora del Carmen
En 1567 el padre carmelita
Francisco Espinel, natural de Perpiñán, compra unas casas
cercanas a la puerta de Aguadores. Los religiosos de su Orden que estudiaban
en Alcalá no tenían casa propia (recurrían a posadas
o cuartos para estudiantes), por lo que decidió ponerle remedio.
Para ello había viajado a Roma a negociar la fundación del
colegio, consiguiendo posteriormente la licencia del Capítulo Provincial
de Ávila, el 9 de mayo de 1567 (Román Pastor). Pero al no
encontrar adecuado el lugar inicialmente pensado, las casas se acaban
vendiendo y la comunidad compra otras el 25 de septiembre de 1577, ubicadas
al final de la calle de la Justa (actual Santa Úrsula), a D. Pedro
Gallo. Narra Esteban Azaña que en ese año "también
se erigió el Colegio en convento, con autoridad del ordinario de
Toledo, su fecha 5 de octubre". A lo largo del siglo XVII se
va levantando el nuevo edificio, que ve finalizado el grueso de su obra
entre 1640-1642. Román Pastor habla también de una segunda
etapa constructiva, aunque no hay dato, ni de fechas ni artíficies.
La construcción mantiene algún elemento anterior, como se
puede apreciar por la portada plateresca que se conserva actualmente en
la fachada conventual. El conjunto limita al sur con la calle de Santa
Úrsula; al oeste con la calle del Carmen Calzado; al norte, con
el actual callejón de las Escuelas y al este, con el que fuera
Colegio de San Clemente Mártir (de los Manchegos). El solar donde
actualmente se levanta el mercado municipal (la antigua Plaza del Mercado,
como señala Esteban Azaña), era parte de su huerta.
La iglesia es de una sola nave, originalmente con cabecera plana, de forma
rectangular bajo bóveda de cañón. Tiene puertas bien
labradas a ambas calles, de Santa Úrsula y del Carmen Calzado,
luciendo en ambas los escudos de la Orden Carmelita. La principal, a los
pies del templo, tiene hornacina donde hubo imagen de la Virgen del Carmen.
En el lado de la Epístola, a los pies de la nave y fuera de esta
('ocupando' la zona conventual), está la capilla del Carmen. "La
mandó construir don Bernardino Hurtado, yerno de doña Isabel
Gutiérrez, vecina de Alcalá, quien donó al convento
la imagen de Nuestra Señora del Carmen que se veneraba en esta
capilla" (Román Pastor). La capilla tenía entrada
independiente desde la calle; reproducía una iglesia a pequeña
escala.
El colegio lo forman dos pisos en torno a un patio, adosados a la nave
de la iglesia por su lado este. No se conserva la portada principal, que
debió ser desmontada en algún momento de su azarosa vida.
Tan solo, en plano secundario aunque bella, la portada plateresca arriba
citada, perteneciente a la construcción preexistente.
También cabe señalar que en este edificio se celebró
Capítulo General de la Orden en el siglo XIX (Calleja Carrasco).
Hablábamos de vida azarosa pues, como la mayor parte de antiguos
colegios, una vez desaparecida la Universidad dio a parar en diferentes
usos. Fue cuartel de Infantería. También se utilizó
como prisión militar; almacén. Finalmente, en la década
de los setenta fue víctima de un incendio, llevándose la
iglesia la peor parte, ya que vio su techumbre y abovedados completamente
destruidos. La espadaña, que se salvó, fue posteriormente
demolida para evitar el riesgo de caída.
Tras un polémico proyecto de reconstrucción, que pasaba
por la conversión de la nave de la iglesia en un 'moderno' auditorio
metido con calzador, rompedor de formas y armonías (proyecto felizmente
abandonado), se replanteó la actuación y se terminó
realizando una rehabilitación modélica. En esta, se recuperaron
las formas naturales, se reconstruyó la espadaña (basándose
en fotografías y planos originales) y se le devolvió al
conjunto el esplendor perdido.
Tras pasar por diferentes posibles destinos (Archivo Histórico
Municipal, Biblioteca Central de Humanidades...) terminó siendo
la Escuela Superior de Arquitectura, retornando a sus orígenes
como centro docente dependiente de la Universidad de Alcalá.
JR - Agosto/2008
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