Colegio de San Patricio o de San Jorge, vulgo de los Irlandeses

Parte
posterior, restos del antiguo claustro (diciembre 2001)
Este colegio es inicialmente
fundado en el año de 1630, bajo la advocación de San Patricio.
Se trata de una etapa confusa y poco documentada. Se indica haber sido
fundación del irlandés John O'Neill (Palacios et al); aunque
desconocemos la base documental para esa afirmación. Gil García
indica, coincidiendo en la fecha de fundación, que esta "se
extinguió por haber fallecido su fundador sin haber dejado rentas
para su sostenimiento". Pero indica que el fundador había
sido el licenciado y sacerdote irlandés Don Teobaldo Estapletonio
(evidentemente, una castellanización del apellido Stapleton), a
quien el marqués de Villafranqueza había cedido una casa
en ese mismo año de 1630.
Stapleton (o Estapletonio) consigue permiso del claustro universitario
para fundar un colegio como los que ya existían para irlandeses
en otras poblaciones. Pero "en 1632 las quejas eran tan numerosas
contra los estudiantes irlandeses que se propuso una visita al Colegio
para ver de remediar aquella vida que llevaban, sin cuenta, sin clausura
alguna, con pendencias contínuas, separados en bandos, teniendo
mil encuentros" (Gil García citando a Soto Labra). Al
parecer, los estudiantes preferían la vida disoluta ("gamberrismo")
antes que el estudio y recogimiento.
El 6 de diciembre de 1645 entra en juego el barón Don Jorge de
Paz Silveira, natural de Lisboa, quien otorga testamento. Muerto al poco
tiempo, su viuda, Doña Beatriz de Silveira lo ejecuta, lo que en
la práctica supone la concesión de una renta de 5.000 ducados
para la refundación y sustento del Colegio de los Irlandeses, que
estará ahora bajo la avocación de San Jorge. Se trazan las
directrices en 1645 y se llevan a la práctica en el año
de 1649. El 27 de diciembre de ese año, Don Godofredo de Daniel,
clérigo irlandés, pide autorización para establecer
el colegio, con un poder de Doña Beatriz de Silveira, viuda de
Don Jorge de Paz.
La finalidad de este colegio, como la de otros establecimientos similares
en diferentes universidades católicas, era la de formar a estudiantes
originarios de paises protestantes (o bajo su influencia). Estudiantes
que adquirían el compromiso de regresar a ellos tras sus estudios
y propagar allí la fe católica. A este fin, durante siete
años, debía albergar a veinte colegiales irlandeses, ingleses
y flamencos, dedicados al estudio de la Teología.
En 1660 ocupa el actual edificio. En 1768 se aprueba la fusión
del Colegio de Escoceses, en Madrid (destinado al mismo fin), con este
de Alcalá. El colegio pasab entonces a depender del Patronato Real.
En 1771 se decide disolver esta unión y el Colegio de Escoceses
se traslada a Valladolid. Finalmente, el 7 de octubre de 1785 acaba su
trayectoria alcalaína: se funde con el colegio del mismo objeto
en la Universidad de Salamanca. El edificio de Alcalá pasa a propiedad
del conde de Revillagigedo (Esteban Azaña).
El edificio, del que tan solo nos queda una parte (la crujía sur
del patio, con la fachada principal y el arranque de las crujías
este y oeste) es de arquitecto desconocido. Posiblemente no se terminara
de construir el cierre completo del patio. A finales del siglo XVIII lo
reconocen los arquitectos D. Antonio Jordán (arquitecto del arzobispado)
y D. Antonio de Mota y Marquina. En su informe señalan que la iglesia
tenía una portada "que consta de cuatro columnas de orden
dórico, con sus pilastras, pedestales, basas, capiteles, arquitrabes,
frisos y cornisas, adornada y enriquecida con triglifos y metopas, y encima
de un cornisamieno un romanato, y por remate, se halla un nicho de bella
idea, con basas y capiteles del mismo orden que la portada, con otro romanato
con buenos perfiles y molduras, y todo de piedra berroqueña sólida
y gravimentada". La iglesia, de desigual factura y no terminada
completamente (Calleja Carrasco), fue demolida en 1796 por amenazar ruina,
existiendo hoy día en su lugar el pasadizo que accede a la Plaza
de los Irlandeses.
Este pasadizo, cerrado durante mucho tiempo, se denominó antaño
Callejón del Peligro. Al parecer, se trataba de un lugar estrecho,
oscuro, muy a propósito para duelos, altercados y escaramuzas.
En otras palabras, que el nombre 'del peligro' no era sino la plasmación
de la experiencia. También se llamó calle de San Jorge,
por razones obvias.
Del colegio nos dicen los mismos arquitectos que "su fábrica
se compone de cimientos de mampostería con 4 iladas (sic) de sillería en la fachada principal y fuera de su superficie, y
lo restante de ella de fábrica de ladrillo fino, con 7 rejas de
hierro." De la portada del colegio señalan que consta
de "jamba, dintel y batiente y toda ella con buenos perfiles,
encima de la cual se halla un balcón volado, de hierro, con balaustres
y mazorcas de lo mismo, y por remate se halla un escudo de armas reales,
esculpido en una piedra de alabastro blanco, adornado y enriquecido con
varios relieves y cestones de buen gusto". De este escudo no
queda nada. En su lugar, un frontón curvo de piedra, fruto de una
restauración de los años 80 del siglo XX.
El edificio acabó quedando sin uso y abandonado. La Fundación
Colegio de los Irlandeses, creada en 1988, se hizo cargo del inmueble
y su restauración. Dentro de esta fundación se hallan la
Universidad de Alcalá y la embajada de Irlanda en España.
La noche de un rey
Si nos fijamos en el dintel de granito que culmina la puerta de acceso,
notaremos algunos detalles. Una inscripción que reza "año
1675", referida probablemente al año de re-elaboración
de la portada, o quizá a alguna reforma en profundidad. También
veremos tres 'clavos' sobresaliendo de la piedra, ahora sin uso, que sostuvieron
una cadena de hierro con remates en piñas doradas, 'formando un
pabellón'.
Esta cadena se colocó "como honroso distintivo por haberse
hospedado en esta casa el Rey Fernando VII en 1818, se colocó y
conservó hasta el año de 1835 sobre la puerta principal".
(Calleja Carrasco).
¿De San Patricio o de San Jorge?
Ambos patronímicos han figurado para este colegio, en sus diferentes
etapas. Conviene que paremos en este curioso detalle. ¿Cuál
es el adecuado?
Cuando el barón Don Jorge de Paz 'refunda' el colegio en 1645,
pone como condición, al parecer, que se denomine en honor a San
Jorge. Y así se hace, cumpliendo sus deseos y... aceptando sus
rentas.
Al mismo tiempo, no podemos olvidar que... casualmente, San Jorge es el
patrón de la pérfida Albión, la protestante Inglaterra,
enemiga secular e invasora de la católica Irlanda. Aunque ambos
nombres han permanecido en la historia de esta institución, seguramente
sus estudiantes y profesores preferirían que lo recordásemos
bajo la advocación de San Patricio, santo patrón de la bella
Irlanda.
JR - Agosto/2008
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