Ermita del Cristo de los Doctrinos

Fachada a calle Colegios (abril
2002)
Cuando se pretende establecer
los orígenes de esta ermita, lo que primero suele reflejar la pluma
del cronista es esta historia o leyenda: Allá por 1255, en unas
obras que se efectuaban en la muralla de Alcalá, junto a la Puerta
de Aguadores (también conocida como puerta de Fernán Falcón),
D. Baltasar Pardo encontró, entre los escombros, la efigie de un
crucifijo de tamaño natural. No hay apenas más datos. Pero
este hecho sería algo probable, habida cuenta de la costumbre extendida
durante mucho tiempo de esconder imágenes, para evitar su destrucción
o robo ante incursiones enemigas. Por esa razón, los milagrosos
're-descubrimientos' de imágenes enterradas en campos, ocultas
en lienzos de muralla o en otros lugares, son tema recurrente en diferentes
puntos de nuestra geografía, origen de advocaciones, ermitas y
santuarios.
Si recurrimos a la base documental, lo primero que se encuentra es la
fundación de un Seminario de Niños de la Doctrina Cristiana,
instituido en 1581 por el licenciado D. Juan López de Úbeda,
a la manera de otras instituciones catequistas similares. Se situaba 'en
torno al corral de Mataperros', posiblemente al final del callejón
del mismo nombre, en el lugar que ocupa la ermita que contemplamos. Sin
embargo esta institución no perduró en el tiempo, cosa que
sí hicieron la imagen y el nombre: el 1 de septiembre de 1660,
D. Antonio de Aguilar y D. Juan de Magaña, solicitan permiso para
establecer una hermandad. Obtienen licencia y se funda, el 6 de marzo
de 1661, la Cofradía del Santísimo Cristo de los Doctrinos.
Esta cofradía se fusiona el 4 de mayo de 1762 con la Hermandad
de la Esclavitud del Santísimo Cristo de la Agonía.
La ermita
El edificio, pequeño, de aspecto exterior sobrio, muestra el aspecto
que le dejó la reforma efectuada entre los años de 1701
y 1707; obras bajo la dirección de D. Manuel Crespo. Se reconstruye
la bóveda, ensancha la sacristía y se levanta el presbiterio
(Sánchez Moltó). Al exterior, ladrillo y cajones de tapial;
los escudos del cardenal Cisneros y un reloj de sol instalado en el siglo
XX, con la inscripción "HOMO VELUT UMBRA FVGIT". También,
el hueco de una campana, embutida en el muro.
La ermita fue declarada Monumento Histórico-Artístico por
decreto del 22 de enero de 1942.
La imagen
Del Cristo original que diera lugar a la ermita, nada se sabe. El Cristo
de los Doctrinos actual es una soberbia talla realizada en madera americana
('satín'), atribuida al jesuíta Domingo Beltrán.
Es obra de finales del siglo XVI. "De tamaño 'heroico',
algo superior al natural, el Cristo revela una cuidada anatomía
que entronca claramente con el manierismo. Serena, a la par que expresiva,
rehúye de todo efectismo, presentando el color y el brillo natural
de la madera, excepción hecha de unas pequeñas gotas de
sangre y el dorado del paño de la pureza" (Sánchez
Moltó). El pelo está realizado en madera de ébano.
Se le da el apelativo de 'universitario', dado que a él se encomendaban
los estudiantes de la Universidad Complutense (la de Alcalá) para
solicitar ayuda en los exámenes. Es de suponer que les resultara
más sencillo orar y pedir que estudiar; aunque dudamos que la efectividad
estuviera garantizada...
¿Qué más encontrar?
La ermita posee diferentes objetos de arte de indudable interés:
diversos cuadros de los siglos XVII al XIX, el cetro de plata del prioste
(siglo XVIII) y un cristo tallado en madera, del siglo XIV, entre otras
piezas.
En el interior de la ermita, en un hueco del lado derecho, se halla el
sepulcro de Doña Catalina de Gamboa y Mendoza (fallecida en 1577),
trasladado aquí desde el Convento del Santo Ángel, del que
fue patrona. Pero la bella imagen orante que se halla sobre él
corresponde a otra Catalina; ésta, de Mendoza y Cisneros, fundadora
del Colegio de los Verdes; la que correspondería al sepulcro se
halla en el patio, sin cabeza y muy deteriorada, a la intemperie. Ambas
fueron trasladadas aquí con la desaparición de sus respectivas
fundaciones.
También es digna de notar la estatua de San Diego, situada en el
patio. Fue donada a la ciudad en 1964 por James S. Cosley, un magnate
residente en la ciudad californiana de San Diego; donación hecha
en honor de que aquélla ciudad norteamericana recibiera su nombre
en honor del santo sevillano-alcalaíno (San Diego de San Nicolás,
más conocido por San Diego de Alcalá).
Un par de curiosidades más
En la ermita también se conserva un cántaro de madera. Se
utilizaba en la elección del nuevo prioste de la Cofradía.
Para ello, se tomaban los nombres de cuatro candidatos y se apuntaban
en pequeños trozos de papel. Estos trozos se introducían
en bolas de cera, que a su vez eran metidas dentro del cántaro
de madera. Entonces, el sacerdote que oficiaba la misa, introduciendo
un pincho de hierro, atrapaba una de las bolas, con lo que quedaba decidido
el candidato elegido.
Hemos hablado del Patio de Mataperros, situado aproximadamente en la parte
posterior de la ermita. Este lugar se considera tradicionalmente como
el lugar de nacimiento de la orden jesuíta. Parece ser que el patio
recibió tal nombre porque era el lugar donde se enterraba a los
que morían 'fuera de la Iglesia': suicidas, ahogados, ajusticiados...
De este patio partía la calle del mismo nombre, que iba a parar
hacia la Puerta de San Julián, por detrás del convento de
Trinitarios Descalzos. Con las nuevas edificaciones y cambios de trazado,
la calle acabó desapareciendo como tal en buena parte de su trazado.
JR - Septiembre 2008

Patio posterior (diciembre 2001)
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