Ermita de San Isidro
La ermita fue erigida en
el año de 1650 por Juan Castillejo, cumpliendo las disposiciones
testamentarias de D. Diego Portilla (o Portillo). El lugar elegido estaba
a las afueras de la ciudad, junto al camino de Meco. En algún lugar
impreciso de esas tierras se había situado antaño el cementerio
judío. Tras la edificación de la ermita, la zona se pasó
a denominar "Eras de San Isidro". Terminada la Guerra de la
Independencia, por no estar habilitado el cementerio habitual, se dispuso
temporalmente que los enterramientos se realizaran en esta ermita de San
Isidro.
El edificio se hallaba al cargo de la Hermandad de Labradores (establecida
el 9 de enero de 1629). Solo se abría al culto el día 15
de mayo, cuando se celebraba la romería del santo titular.
Durante la Guerra de la Independencia (1808-1814) sufrió serios
daños, al ser utilizada la ermita como cuadra y almacén.
Es reparada en 1818. También se vio afectada su fábrica
por diversos terremotos, así como por las avenidas de agua de los
arroyos norteños, como era el caso del Villamalea. Más daños
sufrió en la Guerra Civil (1936-1939), cuando fue incendiado su
interior. En los años 40 del siglo XX, concluido el conflicto,
se reparan cubiertas y suelo; se eleva la linterna, elimina el coro alto
y se derriba un campañario anexo al exterior (Llull Peñalba).
A partir del año de 1967 cambia su situación, por constituirse
en parroquia. Ya enclavada dentro de un casco urbano de imparable y desordenado
crecimiento, actualmente semeja un david en medio de gigantes de ladrillo
y hormigón, carentes de valores estéticos; gigantismo opresor
atenuado en parte por el pequeño parque establecido junto a la
ermita. Una joya del siglo XVII, digna de ser conservada y cuidada, aunque
se halle en torpe engarce.
La ermita
El edificio es de ladrillo y tapial, con revoco de yeso en el interior.
Tiene planta de cruz griega. Los brazos de la cruz están cubiertos
por bóveda de cañón peraltada y el crucero con cúpula
rebajada sobre pechinas, rematada en linterna. El atrio que da paso a
su interior es un añadido más tardío; quizá
del siglo XIX. En el interior destaca el retablo fingido (trampantojo),
obra de D. Manuel de Laredo, natural de Álava, prolífico
pintor, arquitecto aficionado, restaurador y alcalde de la ciudad. Realizado
en 1885, sustituye al original retablo barroco, destruido por las tropas
francesas al objeto de extraer el pan de oro que lo recubría. Sorprendentemente,
la figura central de este retablo de Laredo es una Inmaculada Concepción,
copia de Murillo; poco que ver con la advocación de esta ermita.
Parece ser que la Inmaculada era una de las dos fiestas que las Ordenanzas
de la Cofradía establecían que debían celebrarse
al año. Pero, ¿dónde se dejó Laredo a San
isidro?
Al ser constituida en parroquia, se subdividió el pórtico
de entrada para crear dos despachos laterales, quedando con el aspecto
que presenta al día de hoy.
San Isidro
Isidro de Merlo y Quintana, de profesión labrador, mozárabe,
nace en la aldea fortificada de Magerit/Madrid en el año de 1080,
entonces bajo dominación musulmana (se conquista por Alfonso VI
de León y Castilla en 1083). Tras una prolongada vida, Isidro muere
15 de mayo de 1172. Estaba casado con María Toribia, natural de
Uceda, en Guadalajara, quien llegó a ser conocida como Santa María
de la Cabeza. El hijo de ambos, siguiendo la tradición familiar,
también fue canonizado.
Isidro, por su profesión, es considerado patrono de los labradores
y de los Ingenieros Agrónomos. Su festividad se celebra el día
de su fallecimiento, siendo comunes las romerías en su honor. Fue
beatificado por Paulo V el 14 de junio de 1619; canonizado el 12 de marzo
de 1622 por Gregorio XV. San Isidro es patrón de la villa de Madrid
desde 1212.
JR - Septiembre 2008
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