Puente romano de las
Armas

Vista
entre la maleza (marzo 2008)
"Vagemos
del Zulema, y encontrarèmos à Henares àzia el Norte
por la senda de la Cuebecita, y varias fuentes, que por allì
manan, y señales que hubo Puente, y se registran aora junto à
la Presa del Molino de las Armas, que es de Pan, y fue Batan en lo antiguo,
sin que alli pudiesse aver necessidad de Puente, sino solamente por
aver Poblacion, pues no es camino trillado para ningun parage."
(Miguel de Portilla, "Historia de la Ciudad de Compluto",
1725).
“Ambrosio de Morales [siglo XVI] es el primero que
identifica vestigios romanos, encontrados por él, y habla de
las ruinas de un puente sobre el Henares, a la altura de la Dehesa,
que Dimas Fernández-Galiano piensa si sería el nexo entre
la Complutum Alta del Viso y la Baja del Juncal. Aún puede verse
por allí un potente machón de más de cinco metros
de ancho con grandes sillares y a su pié hormigón muy
duro, y aguas arriba, más restos de obra y numerosos sillares
a una y otra parte del río, cual si se tratara de restos de puente
o muro de contención, luego reutilizados en presas, aceñas
o batán y molinos harineros [...] Creo que por esta parte se
vadeaba el rio mejor que por otro sitio cercano, de manera que por allí
se verificaría la comunicación entre las dos Complutum”.
(Pavón Maldonado, 1982).
Dimas Fernández-Galiano, en su “Carta Arqueológica
de Alcalá de Henares” (1972) cataloga el puente de
la siguiente manera: “En la línea más corta
entre la ciudad y el cerro del Viso el río hace un brusco recodo,
a unos 200 metros en línea recta de una fábrica de harinas.
En la orilla del río se hallan los restos de un puente de época
romana. Los restos de los soportes son especialmente visibles en la
orilla derecha, lo cual no es de extrañar, dado el constante
desplazamiento del río hacia la ribera opuesta. Dicho soporte
es de piedras calizas, talladas algunas en forma cúbica, y ensambladas
directamente sin argamasa en el exterior, recubriendo la gran masa de
mortero que formaba la parte central. En invierno se levanta 1,80 metros
sobre el nivel de las aguas, y tiene una anchura de 6 metros. En la
orilla opuesta no se aprecian restos claros del otro extremo del puente,
pues el puente fue desmontado y la mayor parte de los bloques de piedra
que lo componían se hallan hoy formando parte de la fábrica”.
A escasos metros del puente y en el terreno denominado "Isla de
las Armas", se sitúa una de las zonas suburbiales de la
población romana (Rascón Marqués, S. “La
ciudad Hispanorromana de Complutum”, 1995). Este autor y
arqueólogo también sitúa sobre mapa el puente de
las Armas, así como las diversas canalizaciones que, desde el
río, suministraban a la urbe romana el agua para su aprovisionamiento;
y las que evacuaban las cloacas.
¿Por qué ha de ser este puente de las Armas de origen
romano y no así el cercano puente del Zulema? Aparte de la evidencia
que muestran sus restos, tan solo hay que ubicar sobre el mapa las dos
poblaciones romanas: la inicial Complutum sobre el cerro del Viso y
la Complutum trasladada al llano, en la zona de El Juncal. Con ambas
situadas sobre el terreno, y con el conocimiento del probable recorrido
de las rutas viarias, solo tiene explicación natural la ubicación
del puente romano de las Armas, mientras que carece de sentido alguno
la construcción y utilización del puente de Zulema, de
evidente origen medieval, en esta etapa de la Historia.
Poco sentido habría tenido, por otra parte, edificar y mantener
dos costosas obras de ingenieria y cantería como estas, tan cercanas
la una de la otra.
Construir el puente de las Armas en el lugar adecuado, de no excesiva
longitud, práctico, tiene toda la lógica; levantar otro
puente (el del Zulema), aguas arriba, a trasmano de las poblaciones
latinas y sus comunicaciones, de mucha mayor longitud... habría
sido un despropósito.
Y ahora, ¿qué?
En la actualidad, situación y futuro del puente son muy oscuros.
Reutilizadas desde antiguo sus piedras para la construcción del
cercano molino, o en el fondo del cauce otras; situado en medio de la
maleza, en una orilla degradada, estrangulada por la cercanía
abusiva del vallado de la propiedad del molino, el puente se va sumiendo
en una languidez que parece solo terminará cuando ya no quede
una sola piedra que lo recuerde.
Olvidado por las autoridades municipales y autonómicas, que ni
lo registran en sus relaciones, ni lo toman en cuenta; siquiera para
consolidar y preservar sus restos. Olvidado por los arqueólogos
de la Confederación Hidrográfica del Tajo, que ni lo mencionan
en su estudio previo a la próxima restauración de las
márgenes del río (arqueólogos pésimos y
mal documentados).
Sobrevivir tantos siglos para caer ante la desidia e ignorancia del
'moderno' siglo XXI. ¿Merecemos conservar lo que no se sabe apreciar?
Al puente... mejor no le preguntaremos.
JR
- Noviembre 2008

Detalle de una de las grapas metálicas (marzo 2008)

Piedra posiblemente reutilizada (marzo 2008)
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