Ecologistas en Acción - Alcalá de Henares

Alcalá de Henares y su Tierra
 
La Tierra de las 25 villas
 


Pezuela de las Torres


Escudo de Pezuela de las Torres



Orígenes e Historia


Como es habitual en la mayoría de poblaciones, se desconoce con exactitud el tiempo de la fundación del actual núcleo urbano. Del poblamiento de la Vega del Tajuña quedan numerosos testimonios, previos a la romanización de la tierra. Al ser reconquistado el territorio, a finales del siglo XII, parece ser que ya existía una población árabe en el lugar. Población que pocos años después, a principios del siglo XIII, donaría el rey de Castilla y León, D. Alfonso VII, al arzobispo de Toledo, junto con el resto de la Tierra de Alcalá. Poco antes de esto, habría estado temporalmente bajo la jurisdicción de Guadalajara.

Desde 1125 permanecería, pues, bajo la jurisdicción del arzobispo de Toledo. Pero en el año 1190, el entonces rey Alfonso VIII decide deshacer parte de aquella donación y ceder varias poblaciones, Pezuela entre ellas, al Concejo de Segovia. Lo hace como pago por la ayuda recibida de los segovianos. A cambio, para compensar la merma, cede la villa de Talamanca al entonces arzobispo toledano D. Martín López Pisuerga.

Pero no sería este el movimiento final. Andando el tiempo, tras la batalla de las Navas de Tolosa (1212), que acabaría en aplastante victoria frente a los agarenos, Alfonso VIII decide recuperar Talamanca. Para deshacer el trato anterior, devuelve al arzobispado de Toledo las poblaciones desvinculadas. Y Pezuela regresa al arzobispado dentro de este lote.

Pezuela formaba entonces parte del Común de Villa y Tierra de Alcalá; sujeta, por lo tanto, a las disposiciones que diera el arzobispo D. Rodrigo Jiménez de Rada en su fuero a las aldeas de Alcalá; un fuero específico para las aldeas, otro para la villa de Alcalá. Con el Fuero Nuevo, otorgado por el Cardenal Cisneros en 1509, Alcalá y su alfoz pasan a tener el mismo y único fuero. Y así se mantiene hasta 1554. Narran las Relaciones Topográficas de Felipe II que: "la dicha villa de Pezuela fue primero aldea de la villa de Alcalá de Henares, y habrá veinte y dos años que, a suplicación del ilustrísimo señor D. Juan Martínez Silíceo, arzobispo de Toledo y señor de la dicha villa, Su Majestad el Emperador D. Carlos la eximió de la jurisdicción de la villa de Alcalá, y les dio privilegio de jurisdicción firmado de la serenísima princesa Doña Juana, gobernadora de estos reinos por ausencia del Emperador su padre, que todos están en gloria, y por esta razón y título es villa".

De esta manera, Pezuela consiguió jurisdicción propia, evitándose el desplazarse hasta Alcalá para realizar determinados trámites, como hasta entonces debían hacer. Era villa, pero seguía siendo parte de la jurisdicción del arzobispado de Toledo, y el arzobispo era su Señor. Al menos, así fue hasta que en 1574 el rey Felipe II consigue un breve del Papa Gregorio XIII y desliga algunas de las poblaciones del arzobispado, para la Corona. El final de estos movimientos no era otro que la obtención de ingresos para las maltrechas arcas reales. Este cambio de jurisdicción se concreta en el año de 1579; y en ese mismo año, el rey vende la villa a D. Alonso Enríquez, vecino de Cuenca. En estos casos, la villa tenía derecho al tanteo, un derecho que ejerce. El Concejo de Pezuela igualó el precio de venta, y la dejó sin efecto, por lo que la villa se hizo con su propia jurisdicción.

En buena parte de estos movimientos, siempre hay un trasfondo económico. En 1640 el rey Felipe II vende de nuevo. Esta vez era el derecho a percibir impuestos, las alcabalas, a D. Bartolomé de Spínola, miembro de los Consejos de Guerra y de Hacienda. De tal manera, este notable personaje entra en la historia de Pezuela.

Por las dificultades económicas, Pezuela acaba vendiendo su jurisdicción y vasallaje al citado D. Bartolomé, en 1641; en ese mismo año, se le concede al señor de la villa el nuevo título de conde de Pezuela de las Torres (es también por estas fechas cuando empieza a usarse el nuevo apellido de la población). Sin embargo, en los siguientes años de ese siglo, se suceden los pleitos entre la villa y su señor, al no cumplir éste con todos los términos pactados en la venta.

La vinculación de los Spínola con la villa termina en 1703, cuando el tercer conde de Pezuela de las Torres, D. Antonio Felipe Spínola, adeuda una importante cantidad a la villa y ésta saca su jurisdicción a pública subasta. La compra D. Joseph Muñoz y Estrada, Caballero de la Orden de Santiago. En 1752, según el Catastro del Marqués de la Ensenada, la villa pertenecía a D. Bentura Ballesteros de Rozas, vecino de Quintanilla de la Sopeña. Las Relaciones de Lorenzana escriben en 1782 que la villa entonces "es de señorío, y el señor es el Excelentísimo señor duque de Alburquerque, conde de Pezuela, cuyas armas se hallan colocadas en la capilla mayor de la iglesia, como patrón que es de dicha capilla". Nuevamente había cambiado de manos, y reaparecía un 'conde de Pezuela', ¿de las Torres?

El régimen de los Señoríos tiene su fin a principios del siglo XIX, con la efímera Constitución de Cádiz. Aunque ya sin jurisdicción, la familia siguió vinculada a la villa (o la villa a la familia), pese a no conservar posesiones en la misma. En el siglo XX, con la muerte del sucesor D. Manuel Felipe María Falcó Osorio d'Adda y Gutiérrez de los Ríos, marqués de Mina, Grande de España, senador por derecho propio, acaecida en Madrid el 8 de mayo de 1927, el Ayuntamiento de Pezuela decide grabar las armas de esta Casa en su sello municipal.

Datos y Geografía

La villa se localiza en la subcomarca natural de La Alcarria de Alcalá, al Este de la Comunidad de Madrid, sita en un extenso páramo a 900 metros de altitud. A una distancia de 20 km. de Alcalá, y 50 km de Madrid. Su término municipal limita al Norte con Santorcaz y la provincia de Guadalajara; al Este, con la misma provincia; al Sur, con Ambite y Olmeda de las Fuentes; y al Oeste, con Nuevo Baztán y Corpa.

En 1752, según el Catastro de Ensenada, tenía 180 vecinos viviendo en 150 casas habitables, con 15 casi arruinadas y 35 solares. En 2008 los habitantes eran 825. La superficie de su término municipal es de 41,44 km².

En el siglo XVI se cultivaban cereales, vides y olivos, principalmente para el consumo propio, pues no se exportaba a otras poblaciones (o eso se declaraba). La ganadería era básicamente la necesaria para las labores del campo, además de ganado ovino y cabrío. Algo de caza y peces del cercano río Tajuña. En el término municipal se contabilizaban dos molinos harineros propiedad de D. Íñigo de Zúñiga, vecino de Guadalajara; un molino harinero más, propiedad del Concejo de la villa de Pezuela; y otro molino harinero, propio del Concejo de la villa de Santorcaz.

A mediados del siglo XVIII tenía tres molinos harineros y uno de aceite. 150 vecinos estaban ocupados en las labores de cultivo de la tierra; se producía 'trigo, avena, cebada, centeno, cáñamo, vino, aceite (poco), lentejas, garbanzos y zumaque'. Los vecinos dedicados a ganadería eran 14. Se contabilizaban 2.400 cabezas de ganado ovino y unas 100 de capruno; unos 250 animales de tiro, entre mulas y burros, más 10 pares de bueyes. 14 cabezas de ganado vacuno y 10 novillos. Además de cerdos, gallinas y palomas. También se documenta el "trajino y venta de carbón", además de trabajos con cáñamo y lino.

En el siglo XIX Andrés Marín se lamenta del escaso o nulo aprovechamiento que se hace de las aguas del Tajuña, para regadíos, pese a lo adecuado de las tierras. La cabaña ganadera estaba compuesta entonces de "50 pares de mulas, 5 de ganado vacuno, 20 asnal, 200 de cabrío, 3.000 de lanar y 50 de cerda". Por entonces se habla ya de tan solo dos molinos, aunque de "estimadas harinas". En el siglo XX se cita la producción de miel, "que goza de bastante estima" (Ortega Rubio).

Actualmente, como es común en la Tierra, la situación es harto diferente. Pese a todo, la agricultura ocupa a cerca de un 14% de la población, lo que supone un porcentaje notable dentro del área. La mayoría halla su medio de vida en el sector servicios, seguido de la industria y la construcción.

Monumentos y Fiestas

Destacando entre todos los edificios de Pezuela, se encuentra la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Comienza a levantarse en la Edad Media, sobre trazas románicas. El origen de su ábside se puede datar en el siglo XII. Presenta una estructura de planta basilical, de tres naves sin crucero, cubiertas con bóveda de cañón, capilla mayor y coro a los pies.

El templo se levantó de piedra, aparejo y ladrillo. En principio, de solo dos naves, siendo añadida una tercera en 1530. El 1543 se reviste con piedra la torre, inicialmente de fábrica de ladrillo. Esta torre se desploma en 1903, cayendo sobre el edificio, lo que obliga a importantes obras de reconstrucción. En 1748 se le añade la fachada principal, como reza la inscripción en el dintel; para esta fachada se reaprovechan los restos del Palacio de los Condes de Pezuela, entonces en ruinas. El ábside románico es la cabecera de la Capilla Mayor. El retablo de ésta se data en 1762. La galería porticada fue construida en 1536 y reconstruida en 1978.

La Ermita de Santa Ana, levantada inicialmente bajo la advocación de la Concepción, tiene su fundación en el siglo XVI, gracias a un vecino del lugar, Sebastián Sánchez, que la costeó y dotó. En el siglo XVIII ya se registraba con el nombre de Santa Ana. Delante de la ermita se halla una cruz, en la que se reutilizan, para la base, partes de la antigua picota; ésta era un símbolo de la jurisdicción señorial, que en sus tiempos levantaba más de 7 metros de altura.

La Ermita de la Soledad, antes llamada de Nuestra Señora de los Remedios. También se conoce como ermita de la Vera Cruz. Se terminó de levantar en 1623. Se reconstruyó en 1741, gracias al aporte económico de los propios vecinos. Ubicada junto al cementerio, es la de mayor valor artístico de la localidad. Fábrica de mampostería, con sillares en los ángulos y pórtico sostenido por cuatro columnas. El interior se estructura en dos crujías, cubiertas por bóvedas con casetones. En un lateral se levanta la pequeña ermita de Santa Bárbara, propiedad particular de una familia que la usa como panteón.

La Ermita de San Benito ya existía en el siglo XIV, al Este de la población y junto al río Tajuña, pero se desconoce cuándo fue edificada. Algunos autores señalan que pudiera ser la parroquia de una población ya desaparecida. Existieron también las ermitas de Santo Domingo, hasta el siglo XVI; la de Nuestra señora del Socorro, y la de San Antón; las tres desaparecidas.

El 16 de enero tienen lugar las Hogueras de San Antón. En ese día, antaño se quemaba todo lo inservible que se acumulaba en las casas, especialmente aperos agrícolas. El 30 de abril se celebra el Mayo, como en tantas poblaciones castellanas. El día
3 de este mismo mes es la Cruz de Mayo; en la víspera de esa fecha, por la noche, se hacen las rondas de casados, y por la mañana se toma arroz con leche. El día 15 de mayo tiene lugar la verbena de San Isidro.

El día 11 de julio es la Romería de San Benito. El día 26 le toca a Santa Ana, con celebración de misa en su ermita. Entre finales de julio y principios de agosto, la Virgen de los Caminos, con misa en su honor y celebración de fiestas en el Parque de Los Caminos.

El día 14 de septiembre se celebra la Fiesta del Cristo del Socorro, el patrón de la Villa, con campeonato de bolos castellanos, tiro de barra, disfraces, encierros y corridas de toros, bailes populares y otras actividades. Antaño se celebraba el día 11 de julio, con el traslado en procesión del Cristo y de San Benito. Al parecer, un intento de robo y las precauciones a que dio lugar, hicieron que se modificara la fecha tradicional y su desarrollo.

Del Cristo del Socorro se cuenta que apareció hace siglos, en una pequeña ermita situada entre los términos de Pezuela y Loranca de Tajuña. Los vecinos de Loranca se adelantaron y, como no podía ser de otra manera, trasladaron la imagen a su iglesia, lugar donde quedó depositada y custodiada. Para sorpresa de todos, la imagen se encontró a los pocos días de vuelta en la modesta ermita, sin que nadie tuviera conocimiento de ello. Lo mismo ocurría cada vez que se intentaba un nuevo traslado: la imagen regresaba de manera misteriosa al lugar de su hallazgo. Los vecinos de Pezuela interpretaron estos viajes como una señal de que la imagen quería estar en Pezuela; o al menos, probaron a ver si a ellos les pasaba lo mismo. Llevaron la imagen a su localidad y, finalmente, cesaron los viajes intempestivos. La figura no se volvió a mover sin previo aviso. Lo que no llega a explicar la leyenda es por qué, si tanto deseaba la imagen del Cristo estar en Pezuela en vez de Loranca, no se desplazó directamente a la villa...

Finalmente, otra celebración importante es la de la Navidad, que se suele hacer en el sábado siguiente más cercano a la fecha del Natalicio, el 25 de diciembre. Para entonces se organiza un belén viviente, en el que participan más de cien actores, vecinos del pueblo.

Etimología

Diferentes son los orígenes que se le asignan al topónimo Pezuela. Hay quien lo relaciona con un terreno pedregoso, por lo que pezuela sería una derivación de "piedra". Otro posible significado del término sería "principio o fundamento del lienzo", lo que relacionaría el lugar con una supuesta producción de telas. La hipótesis más extendida es la que hace alusión a los tiempos de su fundación árabe, donde pezuela habría estado motivado por los pozos de agua que los agarenos necesitaron excavar. Este nombre, que habría sido recibido posiblemente ya en tiempos de la Reconquista, se podría ver reflejado en alguna de las denominaciones consignadas con el paso de los siglos, como Peçuela o Pozuela.

Para el apellido de las Torres, se suele afirmar que hace alusión a las atalayas que también levantarían los árabes en el lugar. O a las que mantuvieran posteriormente los cristianos tras la Reconquista. ¿Varias torres en vez de una? ¿Por qué? No queda rastro, ni documental ni arqueológico, de tales torres. Parece ser que no fue hasta el siglo XVII cuando el conde de Pezuela le añadiera el apellido “de las Torres”, del que previamente carecía. La razón de ello es desconocida. De ser esto así, poca vinculación habría con las supuestas torres musulmanas.

El gentilicio del habitante de Pezuela es pezueleño; también galopo.


JR - Enero 2009


(Pezuela de las Torres no tiene página web oficial)




Informaciones obtenidas y extractadas de diferentes fuentes, principalmente de la
publicación "Tierras de Alcalá. El valle del Henares (I)".



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